Música y Poemas 2014

Ayer se celebró en el Gran Teatro de Cáceres el tradicional Música y Poemas de la Cofradía del Nazareno. Este año, cuando se han cumplido 550 desde la fundación de la Hermandad, el acto cambiaba de ubicación tras celebrarse en todas las ediciones anteriores en la Iglesia de Santiago, con el objeto de celebrar tal efemérides.

El vasto complejo se encontraba adornado en una de sus balconadas con la Bandera corporativa de la Hermandad. A un lado y a otro del escenario, aparecía una cruz con un sudario adornada elegante con exorno floral sobrio y, al otro lado, el atril con el escudo de la Hermandad sobre terciopelo rojo.

La presentación, un año más corrió a cargo de Eloy Remedios, encargado del timón de un acto de solera y sobre el que siempre nos acompaña con exquisita soltura, facilitando el desarrollo del evento, la salida y entrada de los artistas y manteniendo siempre la comodidad y la intensidad de la secuencia.

Comenzó la tarde con la participación de la Banda de Municipal, que interpretó magistralmente las Marchas Macarena (Cebrián) y Gran Poder. La Banda, con su director a la cabeza, cuenta en la actualidad con músicos jóvenes y veteranos que han sabido dar un aire nuevo a la formación, que se respira en cada acto en el que participa. Buen ejemplo de ello es la elección de las marchas para este música y poemas, en el que se han seleccionado 3 marchas de las más elegantes que suenan en sevilla. La Banda Municipal fue también la encargada de cerrar el acto, con la preciosa marcha A tí Manuel - con un apoteósico solo - y con la marcha Adarve Nazareno, de Abel Moreno, dedicada a Jesús Nazareno en el 400 aniversario de la realización de la talla que tuvo lugar en 2009. Impecable actuación por parte de la formación con unas interpretaciones sublimes de las marchas, sin alardes, ciñéndose al papel y meciendo con su melodía el palio de Ntra. Sra. de la Misericordia con elegancia y categoría.

Tras las primeras piezas de la Banda, pasaron por el escenario Isabel, Manoli, Petri, Pedro Méndez, con sus saetas por seguirillas, trasladándonos a los eternos rincones de nuestra ciudad monumental y arrancando sinceros aplausos del respetable, que estaba disfrutando de un espectáculo en el que nuestros mejores artistas dejaban cada uno un tesoro en forma de ofrenda, una oración cantada al Padre de Todos los cacereños.

César García, con la excelsa interpretación de la pedrada, con su voz recitando a Gabriel y Galán con las imágenes que ilustraron sus metáforas, encogió cientos de corazones que inundaban el patio de butacas. Por su parte, David Remedios, entregó sus versos arrancados del alma cofrade que alberga su cuerpo, fruto de años intensos viviendo de cerca la Semana Santa junto al Padre del Cielo. Ambos nos acercaron sus palabras para describir fielmente lo que en la voz de otros resulta indescriptible.

Tras ellos, tras el fervor de los aplausos, silencio, suena el toque de oración, el público cierra los ojos y se encuentra con la ojiva de santiago iluminada únicamente por cuatro faroles de plata, que alumbran por la Jerusalén extremeña esa eterna caminata de pies descalzos, esa cruz de carey inconfundible, cargada de promesas de simples cacereños que tienen por Padre a la fina ternura, a la misericordia verdadera. El silencio, de nuevo se desgarra en la noche, suena la voz de Juan, el Borrasca, que descompone su voz formando su oración cantada erizando la piel de cuantos asisten atónitos a la expresión del amor de un pueblo a su nazareno dolorido.

Contenida la respiración ante tal escena, llega el contrapunto del Coro Rociero que, lejos de relajar la tensión, termina por desbordar las emociones. Surcos se forman en los rostros de cientos tras el paso de lágrimas sin fin, sin escapatoria ante las voces tan amadas, fundidas en un abrazo desde hace 25 años con Cáceres. Cuántos de los allí presentes hemos crecido, hemos vivido los mejores momentos de nuestra vida con esas canciones que conforman ese popurrí dedicada a nuestra madre de la Montaña, Luz del Arroyo y Guadalupe Extremeña. Y esa poesía, dedicada al Nazareno, impregnada de un alma puramente cacereña y vestida de flamenca. Insoportable ese nudo en la garganta, se desprenden lágrimas contenidas ante la explosión sincera de amor cacereño, de amor que se entrega irracional por sus titulares, Nazareno y Montaña.

Y tras el júbilo, el gozo y la pasión desmedida de los cantes por sevillanas, tras la entrega de unas obras por acuarelas del Nazareno a todos los participantes, incluida a la Alcaldesa Doña Elena Nevado, representante de los Cacereños, de nuevo, silencio. Silencio para trasladarse paso a paso al comienzo, traspasando lentamente una por una las efemérides que ha atravesado esta hermandad a través de 550 años de historia.

Como decía en los tweets en los que fuimos contando el acto, no sé que le pasa a esta cuaresma que tiene un brillo que deslumbra. No sé si es que yo estoy muy sensible, pero está tan cargada de emoción y de pellizco, que los cofrades la estamos saboreando ante actos sublimes como este. Qué tendrá mi Cáceres y mi Semana Santa, que con una sola mirada, siquiera con el rabillo del ojo, me enamora para la eternidad y me hace suyo cada día.

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