Pero,¿Qué es el año de la Fe?

Ya hemos comenzado los cofrades a repicar campanas con esto del año de la fe como viene siendo habitual cuando se habla de organizar alguna celebración especial o extraordinaria, algo que por otra parte, nos encanta. Sin embargo, no queremos caer en la ignorancia y en festejar algo sin saber el por
qué de esa celebración. Por ello, desde TuSemanaSanta queremos arrojar luz sobre esto que llamamos año de la Fe para que no se nos tache a los cofrades de folcklóricos, ni de que formamos un colectivo de la iglesia que solo celebra sus actos una vez al año y en muchas ocasiones sin saber el por qué, pues precisamente de nuestro colectivo, gracias a la formación que se está impartiendo y a la fe y el interés con la que se está recibiendo, los cofrades estamos incorporando a muchos de nuestros miembros a los Seminarios para que sean los encargados de evangelizar al mundo también desde los altares, desde la misión y desde todos los puntos desde donde se desarrolla esta labor.

Por ello, vamos a intentar responder a algunas preguntas básicas sobre este tema para conocerlo más profundamente:

- ¿Quien convoca el año de la fe? Su Santidad el Papa Benedicto a través de la Carta Apostólica en forma de Motu Proprio Porta Fidei del Sumo Pontífice Benedicto XVI con la que se convoca el año de la Fe. Pueden tener acceso a dicha carta pulsando aquí.
- ¿Cuando se celebra? El año de la Fe ya ha comenzado, lo hizo el día 11 de octubre, en el L aniversario del Concilio Vaticano II y concluirá en la Solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo, el próximo 24 de Noviembre de 2013.
- ¿Qué es la fe? para tenerlo más claro, extractamos el punto 1 de la carta antes citada:

"«La puerta de la fe» (cf. Hch 14, 27), que introduce en la vida de comunión con Dios y permite la entrada en su Iglesia, está siempre abierta para nosotros. Se cruza ese umbral cuando la Palabra de Dios se anuncia y el corazón se deja plasmar por la gracia que transforma. Atravesar esa puerta supone emprender un camino que dura toda la vida. Éste empieza con el bautismo (cf. Rm 6, 4), con el que podemos llamar a Dios con el nombre de Padre, y se concluye con el paso de la muerte a la vida eterna, fruto de la resurrección del Señor Jesús que, con el don del Espíritu Santo, ha querido unir en su misma gloria a cuantos creen en él (cf. Jn 17, 22). Profesar la fe en la Trinidad –Padre, Hijo y Espíritu Santo– equivale a creer en un solo Dios que es Amor (cf. 1 Jn 4, 8): el Padre, que en la plenitud de los tiempos envió a su Hijo para nuestra salvación; Jesucristo, que en el misterio de su muerte y resurrección redimió al mundo; el Espíritu Santo, que guía a la Iglesia a través de los siglos en la espera del retorno glorioso del Señor."


- ¿Por qué es tan especial para los cofrades? Según manifestaba el propio Benedicto en la Eucaristía de Inicio de su Pontificado, " «La Iglesia en su conjunto, y en ella sus pastores, como Cristo han de ponerse en camino para rescatar a los hombres del desierto y conducirlos al lugar de la vida, hacia la amistad con el Hijo de Dios, hacia Aquel que nos da la vida, y la vida en plenitud»". Los cofrades, con nuestra labor de sacar nuestras imágenes a las calles para evangelizar a todos aquellos que asisten a los desfiles y a nuestros cultos, somos un colectivo dentro de la Iglesia especialmente sensible a esta cuestión, y por ello, estamos deseosos de aportar nuestro granito de arena para acompañar a todos los seres humanos a la puerta de la fe. Además, los semanasanteros llevamos varios años insistiendo en la necesidad de vivir la Semana Santa todo el año (que no es otra cosa que el misterio de la Pasión y de la fe), y por ello, cada semana organizamos algún acto que suele estar compuesto por una Eucaristía y unos cultos, o una Eucaristía y una procesión, o una Eucaristía y cualquier acto que se nos ocurra para honrar a nuestros titulares, que no dejan de ser la representación del Señor y su Madre Bendita. Es decir, nos pasamos el año organizando actos para llevar a nuestros hermanos al misterio de la Eucaristía, a conocer al Señor y a alimentarnos de Él con el Pan de Vida y con su palabra, que día a día nos orienta en nuestros quehaceres habituales. Muchos de los propios cofrades, gracias a este calendario de actos y celebraciones, hemos aprendido a vivir nuestra fe y nuestras cofradías totalmente solapados a la realidad eclesial y en una estrecha relación con ella, de la que no olvidemos, formamos parte. Todo ello se ha producido en una coordinación cada vez mayor con nuestras parroquias.
- ¿Por qué se impulsa desde Palacio Episcopal y no desde otros ámbitos? Su Santidad, convocó en este mes de octubre el sínodo de Obispos sobre el tema la Nueva Evangelización para la transmisión de la Fe Cristiana para introducir a todo el cuerpo eclesial en un tiempo de especial reflexión y redescubrimiento de la fe. Desde su Santidad, se ha transmitido a los Obispos esa necesidad de impulsar a los fieles hacia la fe y que estos, a su vez la compartan y la ofrezcan a todos los seres humanos.

Con éstas líneas básicas, los cofrades podemos empezar a hacernos una idea de la importancia del año de la Fe para nosotros, pues supone una oportunidad para mostrar nuestra forma de evangelizar a otras culturas y una forma de iniciar también una conversión interna de nosotros mismos, sintiéndonos más cerca de Jesucristo en cada uno de los actos que realizamos en nuestra vida. En definitiva, se trata de compartir ese precioso tesoro que es la fe y nosotros, los cofrades, tenemos esa forma de hacerlo a través de nuestras procesiones y cultos que ensalzan aun más esa belleza y esa felicidad que tiene en sí misma la fe y que, además, constituye una formación y arraigo de nuestra cultura.


TuSemanaSanta

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